
Beth Ditto es una fuerza de la naturaleza. Sobre el escenario del club Paradiso en Amsterdam, una antigua iglesia reconvertida en sala de conciertos, la cantante embutida en un traje ajustadísimo se mueve de un extremo al otro, liga con las chicas de primera fila, bebe cerveza, hace chistes verdes sobre sus labios vaginales, se ríe, suda y canta con esa voz negroide que parece arrancada de la garganta de Tina Turner. A su derecha, Nathan Brace Paine Howdeshell, su brazo derecho, maneja con sorprendente pericia la guitarra y los teclados. Al fondo, la andrógina Hannah Billie aporrea la batería. “¿Dónde es la fiesta después del concierto?”, pregunta Ditto al público antes de emprenderla con su único, perdón, con su gran éxito Standing on the way of control. La sala enloquece. “¡Ah, era aquí!”. Son, definitivamente, estrellas.
¿Por qué el nuevo disco de un trío punk, comandado por una lesbiana que pesa más de cien kilos se ha convertido en el gran objetivo de la multinacional Sony para este verano? ¿Es posible imaginar algo más felizmente alejado de los cánones?
La respuesta es un nombre: Rick Rubin. Desde 2007 copresidente de Sony. El que fuera dj original de Beastie Boys, el fundador de Def Jam, el productor más importante de los últimos 20 años según la MTV y el cerebro detrás de la serie American Recordings de Johnny Cash. Para la industria este barbudo hippy es un salvador y su gusto incuestionable. Ganador de innumerables Grammys con bandas tan distintas como Dixie Chicks, Slayer, Red Hot Chili Peppers o Neil Diamond. Así que cuando de entre todo el catálogo de Sony señaló con el dedo a Gossip como su primera opción toda la maquinaria se puso en marcha.
Así, Music for men es para muchos la demostración de que Sony vuelve a apostar por la buena música. Por la música honesta, hecha desde las entrañas. Gossip lleva diez años en la carretera. En 1998 Beth y Nathan se mudaron a Olympia (Washington) desde Arkansas. Huían de una infancia en el corazón del llamado “Cinturón Bíblico”, el alma de la América cristiana de Bush. Y para escapar de aquello recorrieron el circuito punk en camionetas, durmiendo en suelos. Editando tres discos en un sello tan combativo que se llamaba Kill Rock Stars (asesina a las estrellas del rock).
Info de El País
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